Los investigadores Azahara Cardoso y Omar Saad, que muestra un recipiente lleno de cáscaras de pistachos. - UCO
CÓRDOBA, 30 Abr. (EUROPA PRESS) -
La Universidad de Córdoba (UCO) ha fabricado una batería con cáscara de pistacho, sin emplear litio ni metales críticos, como resultado del trabajo de un equipo del Instituto Químico para la Energía y el Medioambiente (Iquema), que ha reciclado el residuo del cultivo de moda para crear baterías más sostenibles y eficientes basadas en azufre, alargando su duración hasta los 1.000 usos de carga y descarga.
La base de ello, según ha informado la UCO en una nota, es el pistacho, que antes se consideraba casi un aperitivo de lujo y que se ha convertido en el fruto seco de moda, pues está cada vez más presente en la cocina, en la repostería e incluso en la cosmética.
En España, según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, su producción ha crecido un 73% en el último año, impulsada además por el contexto internacional, pues el pistacho español escala posiciones a nivel mundial abriéndose hueco en el conflicto bélico entre Irán y Estados Unidos, los mayores productores en la actualidad.
Ese aumento exponencial de producción lleva aparejado un aumento de sus residuos, igualmente exponencial, para los que un grupo de la Universidad de Córdoba ha encontrado con una manera de darles salida y, al mismo tiempo, dar respuesta a una necesidad creciente de la sociedad, fabricar baterías más sostenibles y duraderas.
El hito se enmarca en una línea de trabajo fundamental para el mencionado Iquema, que busca sustituir el litio de las baterías comerciales (tipo Li-ion) por otros elementos más abundantes y menos costosos, a través de una tecnología basada en azufre, que saca de la ecuación elementos problemáticos, como el cobalto, el níquel o el cobre.
El trabajo realizado al respecto, publicado en 'Chemical Engineering Journal', se enmarca en un proyecto de investigación que plantea el desarrollo de baterías combinando sodio y azufre, una tecnología más limpia y económica, que además dispone de recursos abundantes en todo el planeta. Esa tecnología requiere de un carbón activado que actúe como conductor, y ahí es donde entra en juego el residuo del pistacho.
Tal y como explican los investigadores predoctorales Azahara Cardoso y Omar Saad, pertenecientes al Departamento de Química Inorgánica e Ingeniería Química, los resultados de este trabajo ponen de manifiesto el buen rendimiento de los carbones activados derivados de este residuo, que presentan una síntesis fácil y escalable y con bajo consumo de reactivos químicos.
Además, el uso de la cáscara de pistacho ha logrado "alargar la vida de la batería hasta los 1.000 usos de carga y descarga, un hito nunca antes alcanzado con materiales sostenibles en esta tecnología basada en sodio y azufre". Todo ello demuestra que, además de tener un alto poder antioxidante y ser un gran 'topping' para los helados, el pistacho puede tener un gran potencial en la necesaria transición energética.
El estudio forma parte del proyecto 'Hacia baterías Na-S seguras, sostenibles y de alto rendimiento (SuperNaS)' (PID2023-147080OB-I00), financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades en su Convocatoria 2023 de 'Proyectos de Generación de Conocimiento'.
Liderado por los investigadores de la Universidad de Córdoba Álvaro Caballero Amores y Juan Luis Gómez Cámer, el proyecto pretende avanzar en el desarrollo de baterías sodio-azufre, para su aplicación en tecnologías que requieran sistemas de almacenamiento de energías con elevadas prestaciones, tales como el transporte eléctrico o las energías renovables.