De izquierda a derecha: Carbonero común, Parus major, y Gorrión Común, Passer domesticus, dos de las nueve especies estudiadas. - SANTIAGO MERINO
MADRID 12 May. (EUROPA PRESS) -
El calentamiento global está modificando las interacciones entre aves y parásitos, con efectos potenciales sobre la demografía, la reproducción y la estabilidad de las poblaciones silvestres, según un estudio internacional en el que participa el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) publicado en la revista PlosONE.
Para llegar a esta conclusión, los autores han estudiado nueve especies de aves y 62 interacciones entre hospedador y parásito. En concreto, han basado los resultados en la comparativa de dos periodos separados por más de una década de 14 poblaciones europeas distribuidas en un rango latitudinal que cubre desde el sur de Europa a Escandinavia.
A partir de estos datos, han concluido que en los últimos años se ha reducido la intensidad de las infecciones parasitarias y que esta reducción de la carga parasitaria ha sido más acusada en las latitudes más bajas, donde el aumento de temperatura y las sequías ha sido mayor, mientras que en el norte de Europa los cambios en la intensidad parasitaria han sido más leves.
De acuerdo con el investigador de la Estación Experimental de Zonas Áridas (EEZA-CSIC) Juan José Soler también tendió a disminuir la presencia de los parásitos sanguíneos, que causan enfermedades como la malaria aviar. Sin embargo, aumentó su prevalencia y además aparecieron nuevos parásitos que no se habían detectado en el primer periodo de muestreo.
"Nuestros resultados sugieren que los efectos del cambio climático sobre los parásitos no son lineales ni iguales para todos los grupos. En el caso de estos parásitos sanguíneos, que son transmitidos por vectores, influyen factores como la disponibilidad de insectos, la humedad o la respuesta inmunitaria de las aves", ha puntualizado.
Además de los parásitos, el estudio analizó variables demográficas y reproductivas de las aves, como fecha y tamaño de puesta o de nidada. De acuerdo con el experto de la Universidad Complutense de Madrid Alejandro Cantarero, si bien las tendencias no fueron estadísticamente significativas, los datos apuntan a un adelanto en la fecha de puesta de los huevos, algo que "se observa en otros estudios y está claramente relacionada con el aumento de las temperaturas".
Asimismo, se registra una reducción del tamaño de las nidadas y una disminución del tamaño de puesta en muchas de las poblaciones estudiadas, "ajustes que no siempre son suficientes para compensar los cambios rápidos del entorno". En líneas generales, el MNCN explica que los cambios y desacoples detectados en este estudio pueden desencadenar efectos en cascada sobre la biodiversidad.
"El hecho de que el clima esté alterando las interacciones entre aves y parásitos de forma distinta según la latitud implica que no podemos esperar respuestas uniformes al cambio climático, una información clave a la hora de diseñar estrategias de conservación realistas ante el contexto de calentamiento acelerado que vivimos", ha destacado el investigador del MNCN Santiago Merino.
Asimismo, advierte que algunos parásitos aviares están emparentados con patógenos que afectan a otros animales, incluidos los humanos, por lo que comprender estas dinámicas es también relevante desde una perspectiva de salud global.
"Comparando datos recogidos durante décadas y en amplios gradientes geográficos podemos entender realmente cómo el cambio climático está reconfigurando las relaciones biológicas, de ahí la importancia de mantener estos programas de seguimiento a largo plazo", concluye el investigador de la Estación Biológica de Doñana, Jordi Figuerola.