Publicado 03/02/2026 07:13

Los tres acusados de introducir cocaína en discos de vinilo desde Perú aceptan cinco años de cárcel

Audiencia Provincial de Almería.
Audiencia Provincial de Almería. - EUROPA PRESS

ALMERÍA 3 Feb. (EUROPA PRESS) -

Los tres acusados de introducir casi 900 gramos de cocaína distribuida en 30 planchas que viajaban ocultas en las carátulas de 15 discos de vinilo que se remitieron en un paquete desde Lima (Perú) con destino a Roquetas de Mar (Almería) han aceptado cinco años y un día de prisión en la vista oral celebrada este martes en la Audiencia Provincial de Almería.

El tribunal de la Sección Tercera ha anticipado el fallo dictado en firme después de la conformidad prestada por los acusados tras haber alcanzado un acuerdo con la Fiscalía, que también ha solicitado para cada uno de ellos el pago de una multa de 60.000 euros y ha condicionado a la fase de ejecución la posibilidad de la expulsión del territorio nacional de los implicados.

En concreto, se ha suprimido el subtipo agravado del delito contra la salud pública por el que eran inicialmente acusados los investigados que han estado representados por los letrados Nabil El Meknassi, Paloma Zuloaga y Miguel Martínez Molina, lo que ha evitado la petición inicial de ocho años de cárcel que formulaba el Ministerio Fiscal.

Los tres acusados, en situación legal en España y naturales de Colombia y Perú, acordaron traer la droga mediante un servicio de paquetería postal para introducirla en el mercado ilícito, de modo que entre ellos organizaron la recepción del bulto.

No obstante, los agentes de aduanas de la Guardia Civil del Aeropuerto de Alicante-Elche Miguel Hernández detectaron el paquete sospechoso cuando realizaban funciones de análisis de riesgo durante la mañana del 3 de enero de pasado año.

Sus sospechas les llevó a pasar el paquete por la máquina de RX al creer que el mismo podría tener un doble fondo en el que se ocultaran sustancias. Durante esta inspección encontraron 25 discos de vinilo aunque, en el interior de 15 de ellos y ocultas en sus carátulas, había 30 planchas de cocaína que disimulaban su presencia.

En concreto, la droga arrojó un peso de 897,5 gramos de cocaína con una pureza del 88 por ciento, que podría haber alcanzado en el mercado ilícito un valor de 32.988,44 euros.

Con estos indicios, los agentes recabaron autorización judicial para poder realizar una entrega vigilada en la dirección del destinatario, para lo que se sustituyó la cocaína intervenida por otra sustancia a fin de que el paquete pasara desapercibido para sus receptores.

El Equipo de Delincuencia Organizada y Antidroga (EDOA) de la Guardia Civil preparó un dispositivo con agentes desplegados en el entorno de la dirección de entrega así como con un agente que se infiltró como repartidor, con indumentaria y un camión propios de la empresa de paquetería.

Los agentes pudieron comprobar cómo sobre las 11,12 horas, cuando el agente caracterizado como repartidor llegó a las inmediaciones del domicilio de destino, ya estaban alrededor los tres acusados, en concreto, dos que realizaban funciones de vigilancia y el propio receptor.

Así, el agente efectuó una llamada al destinatario del paquete que fue respondida por uno de los acusados, quien se identificó como destinatario y avisó de que se encontraba en la calle, antes de acudir a la zona y recepcionar el paquete con la firma del albarán. Momentos después fue detenido cuando ya tenía el envío en su poder.

Los otros dos acusados, al percatarse de que su supuesto compinche había sido detenido por la Guardia Civil, decidieron huir inmediatamente de allí, aunque fueron también perseguidos y arrestados por los agentes minutos después en las inmediaciones.

Los acusados, a quienes se les intervino el teléfono, se sirvieron para la transacción de los datos de un cuarto varón, cuya participación en el envío y recepción del paquete se descartó durante la investigación, por lo que se acordó el sobreseimiento provisional de las actuaciones con respecto a él.

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