Archivo - Izado en el Parlamento andaluz de la bandera de las Naciones Unidas con motivo de su 76º aniversario. A 18 de octubre de 2021, en Sevilla (Andalucía, España). - María José López - Europa Press - Archivo
MADRID 6 Oct. (EUROPA PRESS) -
El Programa Mundial de Alimentos (PMA) ha denunciado el saqueo a mano armada de más de 160 toneladas de ayuda humanitaria por parte de personas no identificadas que bloquearon un convoy destinado a una localidad bajo control de las autoridades en Mogok, en el estado de Jonglei, situado en el centro de Sudán del Sur y epicentro de un conflicto desde hace varios meses.
El organismo ha condenado "firmemente" lo que ha descrito como "un incidente significativo a nivel de seguridad" durante el 29 de septiembre, después de que "jóvenes armados asaltaran y amenazaran a punta de pistola a dos trabajadores humanitarios en Chuilbong para impedir que una asistencia alimentaria vital llegara a Mogok, bajo control del Gobierno".
"Lamentablemente, este incidente ocurrió en presencia de las autoridades locales y se produjo tras extensas negociaciones para garantizar el paso seguro del convoy fluvial desde Chuilbong hasta Mogok, en Ayod Norte, y, posteriormente, hacia zonas de Ayod Sur", ha explicado a través de un comunicado.
"Ante una resistencia persistente y la incapacidad de las autoridades locales para garantizar un paso seguro, ejercer un control efectivo y asegurar la integridad física inmediata de su personal, el PMA instruyó al equipo del convoy a descargar los alimentos bajo coacción", ha lamentado, al tiempo que ha especificado que 162,54 toneladas de ayuda, "destinadas a alimentar durante un mes a 19.590 personas vulnerables en Mogok", fueron descargadas.
Asimismo, ha señalado que "el resto del equipo y los bienes, incluido personal del socio cooperador Acción contra el Hambre y cerca de 291,48 toneladas de asistencia humanitaria destinada a puntos de Ayod Sur fueron devueltos de forma segura el 2 de octubre a Malakal".
"El PMA insta a todas las partes en conflicto a respetar sus obligaciones en virtud del Derecho Internacional Humanitario, a proteger a la población civil y a la infraestructura civil, y a garantizar el desplazamiento seguro y sin trabas del personal y la carga humanitarios", ha apuntado.
"Los trabajadores humanitarios no son, ni deben ser nunca, un objetivo. Deben ser protegidos frente a la violencia, las amenazas y la intimidación para que puedan prestar con seguridad asistencia vital a las comunidades necesitadas", ha zanjado el organismo, sin que las autoridades de Sudán del Sur ni el opositor Movimiento de Liberación del Pueblo de Sudán en la Oposición (SPLM-IO) se hayan pronunciado sobre el incidente.
Jonglei es desde hace meses escenario de un conflicto entre el Ejército sursudanés y el SPLM-IO, unos combates que han provocado nuevos desplazamientos de población y han ahondado la crisis humanitaria en el país africano. Las hostilidades estallaron en relación con las tensiones en Alto Nilo y los combates entre las fuerzas gubernamentales y una milicia a la que Yuba vincula con el citado grupo opositor.
La situación llevó a las autoridades a poner bajo arresto domiciliario al líder del SPLM-IO y entonces vicepresidente primero, Riek Machar, tras acusarle de conspirar contra la seguridad del Estado, por lo que su formación denunció una violación del acuerdo de paz de 2018. El destacado político y cabecilla rebelde sigue detenido a la espera de que concluya el juicio contra él.