Publicado 09/03/2026 04:38

El retraso diagnóstico en mujeres sigue siendo un reto en la espondiloartritis

Imagen de la jornada.
Imagen de la jornada. - SOCIEDAD ESPAÑOLA DE REUMATOLOGÍA

MADRID 9 Mar. (EUROPA PRESS) -

La reumatóloga del Hospital Universitari Parc Taulí de Sabadell Mireia Moreno ha advertido de que el retraso diagnóstico en mujeres sigue siendo uno de los grandes retos en la espondiloartritis, un conjunto de enfermedades reumáticas.

Según ha explicado, las mujeres, en general, suelen presentar un fenotipo clínico distinto, con mayor fatiga, más manifestaciones periféricas como polientesitis y artritis, dolor más difuso y una vivencia de enfermedad más intensa, pero con menor daño radiográfico.

Así, asegura que este patrón menos clásico ha favorecido que, en muchos casos, los síntomas se atribuyan inicialmente a causas mecánicas o inespecíficas, retrasando así la derivación al especialista.

"Debemos desterrar la idea de que existe una única forma de presentación. Si no afinamos el fenotipado y no tenemos en cuenta las diferencias de género, perpetuamos el sesgo diagnóstico y terapéutico", ha señalado Moreno durante la IV Jornada nacional de investigadores del Grupo para el estudio de las espondiloartritis de la Sociedad Española de Reumatología (GRESSER), celebrada en Madrid.

En este contexto, la experta ha subrayado que, en los últimos años, el conocimiento científico ha evolucionado no solo en el desarrollo de tratamientos innovadores, también en la comprensión de las comorbilidades y de las manifestaciones extramusculoesqueléticas que acompañan a estas enfermedades.

"La práctica clínica empieza a integrar de forma más sistemática las diferencias relacionadas con el sexo, un aspecto históricamente infravalorado, y a avanzar en la búsqueda de biomarcadores que permitan identificar fenotipos específicos y adaptar mejor las decisiones terapéuticas", ha destacado.

Durante años, la enfermedad se asoció casi exclusivamente a varones bajo el término de espondilitis anquilosante. Sin embargo, actualmente se habla de espondiloartritis como un espectro más amplio y diverso.

"La prevalencia en mujeres en las formas no radiográficas se sitúa aproximadamente en una proporción 1:1 respecto a los hombres, mientras que en las formas radiográficas persiste una ligera mayor frecuencia en varones. La introducción de la resonancia magnética de sacroilíacas y un mayor conocimiento de las particularidades clínicas en mujeres han permitido mejorar de forma significativa el diagnóstico en este grupo. Las mujeres no están menos afectadas, sino que históricamente han estado menos reconocidas", ha resaltado.

CLAVES PARA PRESERVAR LA CALIDAD DE VIDA

Por su parte, la reumatóloga del Hospital Universitario Fundación Alcorcón Raquel Almodóvar ha indicado que el impacto del retraso diagnóstico es profundo. "La cronificación del dolor y de la fatiga incrementa la discapacidad y limita la actividad física, el descanso y la vida social. A nivel psicológico, se asocia a mayores tasas de ansiedad y depresión; mientras que en el ámbito laboral puede traducirse en bajas frecuentes, presentismo, cambios de puesto o incluso abandono del empleo, especialmente en edades de máxima productividad y en mujeres que, además, asumen cargas de cuidados". En este sentido defiende: "Diagnosticar antes significa preservar calidad de vida, salud mental y trayectoria profesional".

En cuanto al tratamiento, en la práctica clínica se observa que las mujeres presentan, en promedio, menor tasa de respuesta y mayor discontinuación de terapias biológicas. No obstante, las expertas matizan que estas diferencias no responden necesariamente a una menor eficacia intrínseca del fármaco, sino a factores como mayor dolor no inflamatorio concomitante, más comorbilidades, peor situación basal en resultados reportados por pacientes y menor presencia de marcadores objetivos de inflamación en algunos casos.

"Cuando ajustamos por actividad inflamatoria real y perfil clínico, las diferencias se reducen. Por eso es fundamental abordar también las comorbilidades del dolor y personalizar el tratamiento para mejorar la persistencia terapéutica", ha señalado Almodóvar.

UNA JORNADA PARA AVANZAR EN EL CAMPO DE LAS ESPONDILOARTRITIS

La IV Jornada de GRESSER -que ha contado con la colaboración de AbbVie, Biogen, Johnson & Johnson, Lilly, Novartis y UCB- ha puesto el foco en resaltar el conocimiento para poder transformarlo en cambios concretos en la práctica clínica. El encuentro se ha articulado en torno a tres ejes: personas, procesos y prueba clínica.

Además, se han abordado aspectos como la comunicación médico-paciente y la alineación de objetivos terapéuticos (incluyendo dolor, fatiga, función y desempeño laboral), la mejora de los circuitos de derivación y estándares de calidad, y la incorporación de herramientas de seguimiento como la telemonitorización y los resultados reportados por pacientes.

También se han presentado datos del mundo real procedentes de registros y cohortes que permiten evaluar efectividad, seguridad y persistencia de los tratamientos, así como su impacto en la participación laboral y el bienestar. "La investigación en espondiloartritis y artritis psoriásica es clave porque reduce el retraso diagnóstico, disminuye inequidades y convierte la variabilidad clínica en decisiones más precisas", apunta Almodóvar.

"Identificar fenotipos, distinguir inflamación de amplificación del dolor y evaluar resultados que realmente importan a los pacientes es el camino hacia una atención más justa, más eficaz y verdaderamente personalizada", ha finalizado,

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