Publicado 26/03/2026 23:59

La MONUSCO despliega seis bases militares móviles ante la violencia en el noroeste de RDC

Simultáneamente, las hostilidades en Kivu, 600 kilómetros al sur, centran una sesión del Consejo de Seguridad de la ONU sobre el conflicto entre RDC y Ruanda

Archivo - BUKAVU, July 27, 2023  -- Members of the 26th Chinese Peacekeeping Contingent to the United Nations Organization Stabilization Mission in the Democratic Republic of the Congo (MONUSCO) attend a UN Peace Medal awarding ceremony at the camp of the
Archivo - BUKAVU, July 27, 2023 -- Members of the 26th Chinese Peacekeeping Contingent to the United Nations Organization Stabilization Mission in the Democratic Republic of the Congo (MONUSCO) attend a UN Peace Medal awarding ceremony at the camp of the - Europa Press/Contacto/the engineering company of t

MADRID, 27 Mar. (EUROPA PRESS) -

La Misión de Estabilización de Naciones Unidas en República Democrática del Congo (MONUSCO) ha anunciado este jueves el despliegue de seis bases militares móviles, en el marco de una intensificación de sus operaciones en Ituri, provincia situada en el extremo noreste del país, donde limita con Uganda y, en menor medida, Sudán del Sur.

El organismo de la ONU ha lamentado que la zona está "aún asolada por la violencia armada", con la presencia de múltiples grupos armados que amenazan a la población civil. En concreto, la misión ha señalado a las milicias Cooperativa para el Desarrollo del Congo (CODECO) y Convención para la Revolución Popular (CRP) por su actividad en los territorios de Irumu y Djugu --situados cerca del lago Alberto, dividido entre RDC y Uganda--, así como a las acciones de los grupos Zaïre y de miembros de las Fuerzas Democráticas Aliadas (ADF), vinculadas a Estado Islámico, en Irumu.

Ante este contexto, la MONUSCO ha anunciado su operación "Nyundo II", que incluye el establecimiento de bases móviles en lo que ha descrito como puntos estratégicos: tres en Djugu --Tshumbu, Lopa y Lodha-- y tres en Irumu --Bavunkutu, Boga y Taliaba--.

La labor de la misión, según ha informado, incluye también facilitar el acceso a la atención médica para los heridos, apoyar la movilidad de la población civil en zonas de alto riesgo y permitir a los residentes retomar ciertas actividades, como la agricultura.

El anuncio llega en el marco de la violencia surgida desde el pasado 5 de diciembre, cuando el Ejército congoleño y las milicias del CRP comenzaron una nueva serie de enfrentamientos que han asolado Djugu y generado una nueva crisis en Ituri, donde operan otras milicias rivales del CRP, como por ejemplo la Cooperativa para el Desarrollo del Congo (CODECO) y, sobre todo, las Fuerzas Democráticas Aliadas (ADF), vinculadas a Estado Islámico.

Las milicias de la CRP son la última creación del criminal de guerra convicto Thomas Lubanga, en su día fundador de la Unión de Patriotas Congoleños, la UPC, una milicia de la etnia lendu que funcionó como parte instrumental en el último gran conflicto étnico que sacudió Ituri entre 1999 y 2007 con los enfrentamientos entre los lendu y los pastores hema, y que durante la última década ha resurgido esporádicamente.

El señor de la guerra se convirtió en 2006 en el primer detenido en virtud de una orden de arresto del Tribunal Penal Internacional y acabó sentado en el banquillo de La Haya, acusado de ordenar una serie de atrocidades, desde masacres étnicas a reclutamiento infantil, pasando por violaciones y mutilaciones. Acabó condenado a 30 años de cárcel, pero salió tras cumplir la mitad de su condena en 2020.

EL CONSEJO DE SEGURIDAD ABORDA LA VIOLENCIA EN KIVU

La MONUSCO ha anunciado este despliegue el mismo día en que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas ha debatido la también tensa situación que vive la República unos 600 kilómetros más al sur, en torno al lago Kivu, que separa al país de Uganda, en una sesión informativa.

En este encuentro, la representante especial adjunta del secretario general para la protección y las operaciones de la MONUSCO, Vivian Van de Perre, ha advertido de que, pese al alto el fuego firmado con Ruanda en Estados Unidos, que medió en un proceso centrado en la actividad del rebelde Movimiento 23 de Marzo (M23), apoyado por Kigali.

"Las mujeres y los niños se ven afectados de manera desproporcionada", ha afirmado Van de Perre, que ha señalado los asesinatos y la violencia sexual registrados en la región, donde también ha lamentado el desplazamiento generalizado, con 6,4 millones de desplazados y 26,6 millones de personas que sufren inseguridad alimentaria.

Asimismo, ha subrayado que "los civiles y los trabajadores humanitarios no son objetivos" y ha instado a que se rindan cuentas, dos semanas después de que un ataque perpetrado la semana pasada con un dron contra la ciudad de Goma, controlada por el M23, se saldara con la muerte de tres personas, entre ellas una trabajadora francesa del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).

En este contexto, el representante de Ruanda, Karoli Martin Ngoga, ha denunciado una amenaza de las Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda (FDLR) --fundadas por hutus extremistas huidos tras perpetrar el genocidio de 1994 en Ruanda--, a las que ha definido como "una fuerza genocida" con la intención de "exterminar a un pueblo". Abordar esta amenaza es "indispensable" para cualquier solución duradera, ha subrayado.

Asimismo, ante la escalada de ataques con drones y las bajas civiles, ha reivindicado un alto el fuego de manera urgente y medidas de protección más estrictas, al tiempo que ha insistido en el compromiso de Ruanda con una "solución duradera y sostenible". Justamente acerca del proceso de paz, Ngoga ha reclamado un apoyo imparcial y a la aplicación equitativa de los compromisos asumidos por las partes.

Ante sus declaraciones, el representante de RDC, Zenon Ngay Mukongo, ha manifestado sentirse "obligado a pronunciarse" y a expresar su "profunda indignación" por la persistencia de las hostilidades en el este a pesar de los acuerdos diplomáticos.

En este sentido, ha denunciado que el M23 continúa contando con el apoyo de las Fuerzas de Defensa de Ruanda en sus operaciones en territorio congoleño, lo que ha tachado de "grave violación" de la soberanía e integridad territorial de su país. Al hilo, ha advertido de la continuidad de las administraciones paralelas y de amenazas de nuevos avances, alegando que "no se puede prever una solución duradera" sin restaurar la autoridad del Estado y respetar plenamente la integridad territorial.

El M23, que se hizo con el control de Goma en enero de 2025 en el marco de una ofensiva en el este de RDC, acusó el 25 de febrero al Ejército de lanzar una "ofensiva a gran escala" en la zona, incluidos ataques contra "zonas densamente pobladas", a pesar del alto el fuego en vigor para intentar contener el conflicto.

El grupo rebelde --apoyado por Ruanda e integrado principalmente por tutsis congoleños-- se hizo en 2025 con el control de gran parte de las provincias de Kivu Norte y Kivu Sur, incluidas sus respectivas capitales, Goma y Bukavu, en medio de una ofensiva que elevó las tensiones entre Kinshasa y Kigali y dio pie posteriormente a un proceso de negociaciones para evitar la expansión del conflicto en la región.

Contador

Contenido patrocinado