Publicado 24/08/2026 03:56

La medicina regenerativa puede aliviar el dolor articular y retrasar la prótesis en determinados pacientes

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Archivo - Rodilla - DRAGANA991/ ISTOCK - Archivo

MADRID 24 Ago. (EUROPA PRESS) -

El traumatólogo y responsable de la Unidad de Preservación Articular del Hospital Memorial Publio Cordón, Félix López, ha señalado que una valoración individualizada, apoyada en la evidencia científica y que combine, cuando estén indicadas, técnicas de medicina regenerativa y cirugía de preservación, puede aliviar el dolor articular, mejorar la función y, en determinados pacientes, retrasar la necesidad de una prótesis.

Según el experto, la clave está en utilizar las técnicas disponibles en el momento adecuado, valorando si pueden contribuir a preservar la articulación y retrasar con ello su sustitución cuando existe una alternativa eficaz.

"Los pacientes preguntan con frecuencia si el plasma rico en plaquetas (PRP), los monocitos o las terapias celulares realmente funcionan, qué evidencia científica existe, cuánto pueden retrasar una prótesis y qué pacientes son los candidatos adecuados", ha apuntado.

La respuesta, según el especialista, no puede ser la misma para todos: "El éxito del tratamiento no depende únicamente del grado de desgaste, sino de factores como la localización de la lesión, la alineación de la articulación, el estado del hueso subcondral, el nivel de actividad del paciente y una correcta indicación del tratamiento".

En la práctica, López utiliza diferentes herramientas de medicina regenerativa en función de la lesión y de las características de cada paciente. Entre ellas, se encuentran las infiltraciones ecoguiadas de plasma rico en plaquetas (PRP), empleadas en determinadas lesiones articulares y tendinosas, así como el PRP intraóseo en casos seleccionados de artrosis y afectación del hueso subcondral.

También utiliza terapias celulares obtenidas de tejido adiposo o médula ósea y concentrados de monocitos sanguíneos, seleccionando cada técnica según la articulación, el tipo de lesión y el objetivo terapéutico. Cuando está indicado, estas terapias pueden combinarse con cirugía artroscópica de preservación articular y con el uso de matrices biológicas para abordar lesiones del cartílago, menisco o tendones.

El objetivo, por tanto, no es convertir una determinada técnica en la solución para todos los pacientes, sino valorar qué opción puede tener sentido en cada caso.

Esta valoración individualizada cobra especial importancia en pacientes que llegan a consulta convencidos de que necesitan una prótesis después de recibir un diagnóstico de artrosis avanzada o una lesión grave del cartílago.

"Es frecuente que personas diagnosticadas de artrosis avanzada o condropatía grado IV sean derivadas de forma directa a una prótesis cuando, al revisar personalmente las imágenes y explorar al paciente, comprobamos que la lesión es muy localizada y que existen alternativas de preservación articular con buenos resultados", destaca el doctor.

Para el especialista, esta situación refleja la importancia de valorar al paciente en su conjunto y no solo el grado de desgaste que aparece en una prueba de imagen. Así, afirma que este planteamiento forma parte de una manera diferente de entender la traumatología: utilizar las herramientas disponibles, incluida la medicina regenerativa, para preservar la articulación siempre que las características del paciente y la evidencia científica lo permitan.

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