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MADRID 27 Mar. (EUROPA PRESS) -
El total de mujeres fallecidas por complicaciones durante el embarazo, parto o posparto ascendió a 240.000 en todo el mundo en 2023, lo que supone una tasa de mortalidad materna de 190,5 muertes por cada 100.000 nacimientos, casi el triple del objetivo marcado por la Organización de Naciones Unidas (ONU) para 2030.
Así se desprende de un estudio sobre la Carga Mundial de Enfermedad (GBD, por sus siglas en inglés), liderado por investigadores del Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud (IHME, por sus siglas en inglés) de la Universidad de Washington y publicado en 'The Lancet Obstetrics, Gynaecology & Women's Health'.
Aunque la tasa mundial de mortalidad materna ha disminuido en más de un tercio en tres décadas, pasando de 321 muertes maternas por cada 100.000 nacidos vivos en 1990 a 191 en 2023, el estudio advierte de que el progreso se ha ralentizado en los últimos años y se requiere una acción global renovada para que la tasa sea inferior a 70 en 2030, como busca la ONU.
La mortalidad materna descendió con mayor rapidez entre 2000 y 2015, cuando las tasas de mortalidad materna disminuyeron en casi un tres por ciento anual de media. Sin embargo, desde 2015, el progreso se ha ralentizado considerablemente, con descensos mundiales que promedian solo alrededor del 0,5 por ciento anual y algunos países que experimentan aumentos.
Según muestran los datos, las muertes maternas siguen concentrándose en África subsahariana, Oceanía, el sur de Asia, el sudeste asiático y algunas zonas del Caribe. En 2023, Nigeria, India, la República Democrática del Congo, Etiopía y Pakistán registraron el mayor número de muertes maternas a nivel mundial.
Entre los países con tasas de mortalidad materna especialmente altas estuvieron Liberia (1.210), la República Centroafricana (865), Haití (819), Eritrea (768) y Sierra Leona (762).
CAUSAS, EN SU MAYORÍA, PREVENIBLES
El estudio muestra que las principales causas de muerte materna varían según la región, pero son bien conocidas y, en gran medida, prevenibles.
La hemorragia materna y los trastornos hipertensivos del embarazo son responsables de más del 40 por ciento de las muertes maternas a nivel mundial. Frente a ello, los expertos proponen mejorar el acceso a la atención prenatal, los servicios de parto seguro, la atención obstétrica de emergencia y el seguimiento posparto, especialmente en los países con mayor incidencia.
Sin embargo, advierte que muchas regiones con alta incidencia de morbilidad siguen careciendo de datos suficientes, lo que dificulta el seguimiento del progreso y la respuesta rápida a los nuevos desafíos. Para orientar políticas e inversiones eficaces, los autores señalan la necesidad de ampliar los sistemas de registro civil de alta calidad, la vigilancia de la mortalidad materna y los sistemas de datos locales.
"La mortalidad materna representa tanto un desafío para el sistema de salud como un reflejo de las desigualdades más amplias que afectan la salud de las mujeres", ha afirmado la coautora principal, Ira Martopullo, candidata a doctorado en Métricas de Salud Global en la Universidad de Washington y el IHME.
IMPACTO DE LA PANDEMIA
Asimismo, la publicación apunta que la pandemia de Covid-19 provocó un aumento de la mortalidad materna en su inicio. Durante 2020 y 2021, antes de la vacunación generalizada, se incrementaron las muertes maternas en varias regiones, especialmente en aquellas con alta mortalidad por Covid-19.
En concreto, se observaron aumentos en partes de América Latina y el Caribe, Europa Central y Oriental, Asia Central y América del Norte, lo que revirtió temporalmente el progreso de algunos países que previamente se habían acercado a las metas de la ONU.
A nivel mundial, la tasa de mortalidad materna se mantuvo relativamente estable durante los años de mayor incidencia de la pandemia, pero las interrupciones en los sistemas de salud y el aumento de los riesgos de infección durante el embarazo contribuyeron a retrocesos en varias regiones.
En la mayoría de los lugares con datos disponibles hasta 2022 y 2023, la mortalidad materna volvió a aproximarse a las tendencias previas a la pandemia, lo que pone de manifiesto tanto la resiliencia de los sistemas de salud en algunos contextos como su vulnerabilidad en otros.
Con el fin de reducir la mortalidad materna en todo el mundo, los autores del artículo instan a fortalecer los sistemas de salud para que presten una atención de calidad antes, durante y después del embarazo.