Publicado 27/07/2026 12:07

La financiación internacional frente al VIH cae a su nivel más bajo en casi dos décadas

Archivo - Manos sosteniendo lazos de concienciación del vih/sida.
Archivo - Manos sosteniendo lazos de concienciación del vih/sida. - VASYL DOLMATOV/ISTOCK - Archivo

MADRID 27 Jul. (EUROPA PRESS) -

La financiación internacional para hacer frente al virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) se ha reducido un 18 por ciento, pasando de 8.800 millones de dólares en 2024 a 7.300 millones en 2025, esto es, de 7.700 millones de euros a 6.400 millones, lo que supone su nivel más bajo en casi dos décadas, según se desprende de un informe publicado este lunes por ONUSIDA.

La agencia de Naciones Unidas ha presentado el documento, titulado 'Unidos para acabar con el sida', en la jornada inaugural de la 26ª Conferencia Internacional sobre el Sida, que se celebra en Río de Janeiro (Brasil), con el fin de poner de manifiesto la gravedad de los recortes de financiación y sus repercusiones en la prevención del VIH.

El informe destaca que se han producido "avances históricos" en la lucha frente a esta epidemia, que ha registrado el menor número de nuevas infecciones y de muertes relacionadas en los últimos 30 años. En concreto, el año pasado, se estima que se produjeron 1,2 millones de nuevos casos de VIH, mientras que 570.000 personas fallecieron por causas relacionadas con la enfermedad.

Además, siete países (Benín, Esuatini, Kenia, Lesoto, Nepal, Ruanda, Zimbabue) han logrado una reducción de casi el 80 por ciento en las nuevas infecciones desde 2010 y 11 países han alcanzado los objetivos de tratamiento 95-95-95 (Botsuana, Camboya, Dinamarca, Esuatini, Lesoto, Ruanda, Namibia, Arabia Saudí, Suecia, Zambia, Zimbabue).

Sin embargo, ONUSIDA advierte de que el progreso es desigual entre territorios, ya que, de forma paralela, las nuevas infecciones por VIH aumentaron en tres regiones y 21 países en 2025. En esta línea, asevera que los esfuerzos para poner fin al sida como amenaza para la salud pública mundial se están viendo debilitados y, de no cambiar esta trayectoria, más de tres millones de personas podrían contraer el virus para 2030.

"PROFUNDO REVÉS" FINANCIERO

En este contexto, el informe recoge la incertidumbre financiera a la que está sometida la lucha contra el VIH. Para ONUSIDA, 2025 supuso un "profundo revés" para la financiación sanitaria mundial, ya que las bruscas reducciones de la ayuda internacional debilitaron los programas de asistencia en muchos países de ingresos bajos y medios.

Los recursos financieros totales destinados al VIH en los países de ingresos bajos y medios se situaron en 17.600 millones de dólares (unos 15.500 millones de euros), de los que el 59 por ciento procedía de recursos nacionales. En comparación con 2024, los recursos totales destinados al VIH se redujeron en más de 1.000 millones de dólares (unos 878 millones de euros), lo que supone un descenso del seis por ciento en tan solo un año.

ONUSIDA ha explicado que la disminución global se limitó al seis por ciento porque el aumento de los recursos nacionales destinados al VIH compensó de forma parcial una caída mucho más pronunciada en los recursos internacionales destinados al VIH, que fue de hasta un 18 por ciento, la mayor disminución en casi dos décadas.

Sobre los 17.600 millones de dólares disponibles, ONUSIDA ha alertado de que esta cifra supone en torno a un 20 por ciento menos que los 21.900 millones de dólares (unos 19.223 millones de euros) que se estima que se necesitan cada año para mantener el rumbo hacia el objetivo de acabar con el sida como amenaza mundial de cara a 2030.

"La era de depender de la ayuda internacional ha terminado", ha subrayado la directora ejecutiva de ONUSIDA, Winnie Byanyima, quien ha advertido de que "los países no pueden esperar ni retroceder" y, al hilo, ha resaltado que "el mundo debe reparar urgentemente el sistema financiero disfuncional y acelerar la reestructuración de la deuda" para que los gobiernos puedan invertir en salud, educación y el futuro de su población.

Según muestra el informe, los servicios de prevención del VIH se financiaban principalmente con fondos internacionales y la falta de apoyo e inversión puede llevar a que esta prestación colapse "por completo". En algunos países, la financiación para los preservativos se ha reducido en más del 90 por ciento y, en línea con un estudio realizado este año en 47 países, los servicios de apoyo comunitario se han visto afectados de forma notable.

En concreto, en estas naciones, se han observado reducciones de un 50 por ciento para el apoyo comunitario a los medicamentos preventivos y la atención del VIH; un 85 por ciento para los servicios dirigidos a hombres homosexuales y otros hombres que tienen relaciones sexuales con hombres; un 82 por ciento para las trabajadoras sexuales; y un 72 por ciento para las supervivientes de la violencia de género.

Junto a los problemas de financiación, ONUSIDA ha advertido de un "retroceso continuado" en materia de derechos humanos y "graves perturbaciones" humanitarias a escala mundial que pusieron aún más en peligro la respuesta al VIH.

INNOVACIÓN: GRAN OPORTUNIDAD

ONUSIDA destaca que la innovación terapéutica ofrece una "gran oportunidad" para poner fin a la epidemia. A finales de junio de 2026, más de 50.000 personas habían recibido lenacapavir dos veces al año en nueve países del África subsahariana.

Este fármaco inyectable de acción prolongada ayuda a prevenir el VIH y la intervención en el mercado ha reducido su precio a 40 dólares (unos 35 euros) por persona y año en algunos países con alta prevalencia. Con todo, la agencia apunta la necesidad de que el acceso a la innovación sea equitativo y se amplíe rápidamente.

"Los avances científicos nos brindan herramientas con las que las generaciones anteriores solo podían soñar", ha señalado Byanyima. "Sin embargo, la innovación sin acceso no es innovación, es injusticia. La clave del éxito no reside en si existen medicamentos, sino en si las personas que los necesitan pueden obtenerlos a un precio asequible", ha puntualizado.

En 2025, 32,1 millones de los 41 millones de personas que vivían con el VIH (el 78%) recibían algún tratamiento. Esto supone un aumento del tres por ciento con respecto a 2024, pero indica que 8,9 millones de personas que vivían con el VIH carecían de tratamiento.

"A pesar de los enormes desafíos, acabar con el SIDA sigue estando a nuestro alcance", ha asegurado Byanyima. El pasado junio, 149 Estados miembros adoptaron la nueva Declaración Política sobre el VIH/sida, en consonancia con la Estrategia Mundial contra el Sida de ONUSIDA 2026-2031 y todos los objetivos para 2030.

Las nuevas metas para 2030 incluyen que 40 millones de personas reciban un tratamiento que les salve la vida, que 20 millones de personas tengan acceso a la prevención basada en antirretrovirales y que ninguna persona sufra estigma ni discriminación.

En el marco de la Conferencia Internacional sobre el Sida 2026, ONUSIDA insta a todos los socios y gobiernos a movilizarse nuevamente y avanzar para alcanzar estos objetivos a través de la solidaridad, financiación sostenida y compromiso con los derechos humanos. "La disyuntiva que tenemos ante nosotros es clara: retroceder y arriesgarnos a un resurgimiento, o replantearnos la situación, reconstruir y levantarnos para erradicar el SIDA como amenaza para la salud pública para 2030", ha concluido la directora ejecutiva.

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