Archivo - Piernas de mujer caminando sobre suelo de madera en un dormitorio - - ANTONIOGUILLEM/ ISTOCK - Archivo
MADRID 21 Sep. (EUROPA PRESS) -
El jefe de Sección de Reumatología del Hospital Universitari Parc Taulí de Sabadell (Barcelona), el doctor Enrique Casado, y otros expertos han alertado sobre un aumento de los diagnósticos de osteoporosis en menores de 50 años, algo que podría deberse a "la mayor sensibilización y el incremento de las pruebas diagnósticas".
Ambas razones, "junto con cambios en los hábitos de vida y una mayor presencia de determinadas enfermedades asociadas a la pérdida de masa ósea, como determinadas enfermedades autoinmunes e inflamatorias, podrían estar detrás del aumento de diagnósticos de osteoporosis precoz observado en los últimos años", ha señalado durante la reciente celebración en Madrid del 'VIII Curso SER de Osteoporosis y Patología Metabólica Ósea', que ha coordinado.
La cita, organizada por la Sociedad Española de Reumatología en colaboración con las compañías farmacéuticas UCB y AMGEN, ha servido para exponer que la osteoporosis continúa siendo una enfermedad infradiagnosticada e infratratada que, además, está dejando de ser percibida como un problema exclusivo de personas mayores. De cualquier forma, es una patología metabólica especialmente frecuente en mujeres después de la menopausia y en pacientes de edad avanzada.
"En personas jóvenes, cuando aparece osteoporosis, hay que buscar especialmente causas secundarias", como "enfermedades inflamatorias, alteraciones hormonales, trastornos de la nutrición, menopausia precoz o administración de determinados medicamentos, sobre todo los corticoides", ha continuado Casado, quien ha añadido que "ahora, los jóvenes son más sedentarios, toman menos el sol y, en ocasiones, siguen dietas restrictivas con una ingesta insuficiente de proteínas, calcio y otros nutrientes". A ello, ha añadido "el consumo excesivo de bebidas alcohólicas", que "constituye la causa más frecuente de osteoporosis en los varones en España".
Sin embargo, ha asegurado que la genética "también tiene un peso importante", ya que "el antecedente familiar de osteoporosis y, especialmente, de fractura de cadera, constituye uno de los factores de riesgo conocidos de fractura". "La genética explica entre un 60-70 por ciento de la variación de la masa ósea de una persona", ha explicado, tras lo que ha declarado que ante una persona joven que presenta una fractura tras un traumatismo mínimo, una pérdida importante de masa ósea o varios factores de riesgo, es "fundamental" realizar una valoración médica "y no asumir que la edad descarta la posibilidad de osteoporosis".
El evento, en el que se ha expuesto que en España, tres millones de personas padecen la enfermedad, y se producen unas 300.000 fracturas por fragilidad al año, lo que supone un coste sanitario de 4.000 millones de euros, se ha señalado también que en los próximos 10 años se espera un incremento exponencial de las cifras por una mayor esperanza de vida y por el cambio evidente de hábitos diarios.
AVANCES EN EL TRATAMIENTO
En cuanto al abordaje, la reumatóloga del Hospital de Sant Joan Despí Moisès Broggi de Barcelona y también coordinadora del curso, la doctora Dacia Cerdá, ha afirmado que en el último año "se han producido avances relevantes en la prevención y el tratamiento de las fracturas por osteoporosis, con una creciente importancia de la planificación terapéutica a largo plazo, la identificación de pacientes con un riesgo muy elevado de fractura y el establecimiento de objetivos que permitan comprobar la eficacia del tratamiento".
"Cada vez se da más importancia a individualizar el tratamiento, teniendo en cuenta el riesgo de fractura y las características de cada persona", ha sostenido, al tiempo que ha manifestado que "en pacientes con un riesgo muy elevado, la evidencia disponible respalda en determinados casos comenzar con medicamentos que estimulan la formación de hueso y continuar, posteriormente, con tratamientos destinados a evitar una nueva pérdida de masa ósea".
En este sentido, ha apuntado que "otro de los avances destacados es la expansión de las denominadas Unidades de Fractura (FLS, por sus siglas en inglés), cuyo objetivo es identificar a las personas que han sufrido una fractura después de un traumatismo de baja intensidad o una caída, ya que puede tratarse de la primera manifestación de una osteoporosis". "Estas Unidades permiten valorar la salud ósea y el riesgo de nuevas fracturas, facilitar el acceso al tratamiento más adecuado y mejorar la coordinación entre los diferentes profesionales implicados", ha sostenido.
Tras ello, Casado se ha referido al creciente uso de los agonistas del receptor GLP-1 para el tratamiento de la diabetes y la obesidad, lo que "ha abierto también nuevas líneas de investigación en relación con la salud ósea". "La relación con el hueso es compleja" ya que, "por un lado, una pérdida importante de peso puede acompañarse de pérdida de masa ósea y, especialmente, de masa muscular, lo que potencialmente podría incrementar el riesgo de caídas y fracturas". "Por otro lado, algunos estudios sugieren que estos tratamientos podrían tener un efecto beneficioso sobre el hueso, tanto por un posible incremento de la formación de hueso nuevo como por una disminución de la resorción ósea", ha señalado.
"Por tanto, se trata de un ámbito que todavía requiere investigación para comprender mejor el efecto global de estos tratamientos sobre el tejido óseo", ha asegurado, mientras que Cerdá ha concluido indicado que "las nuevas herramientas de imagen y los modelos predictivos basados en inteligencia artificial (IA) están abriendo nuevas posibilidades para estimar de forma más precisa el riesgo individual de fractura".