Publicado 12/05/2026 07:11

Renfe recurre a la Audiencia Nacional la resolución de la CNMC que le obliga a abrir sus talleres a Iryo

Cifra en 60 millones el perjuicio económico anual en sus cuentas y echa en cara a Iryo no haber invertido en sus propios talleres

Archivo - Viajeros cogen su tren en la estación de Madrid-Puerta de Atocha-Almudena Grandes, a 17 de febrero de 2026, en Madrid (España). Los operadores ferroviarios Renfe e Iryo han anunciado hoy que retoman sus servicios en la línea de alta velocidad en
Archivo - Viajeros cogen su tren en la estación de Madrid-Puerta de Atocha-Almudena Grandes, a 17 de febrero de 2026, en Madrid (España). Los operadores ferroviarios Renfe e Iryo han anunciado hoy que retoman sus servicios en la línea de alta velocidad en - Diego Radamés - Europa Press - Archivo

MADRID, 12 May. (EUROPA PRESS) -

Renfe ha recurrido ante la Audiencia Nacional una resolución de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) que obligaba al operador público español a abrir sus talleres para el mantenimiento de los trenes con los que operan los otros operadores competidores, en este caso concreto Iryo, cuyo control lo ejerce la empresa estatal italiana Trenitalia.

En un comunicado, Renfe rechaza el criterio utilizado por la CNMC, que califica de "absolutamente arbitrario", al mismo tiempo que llama la atención sobre el hecho de que el regulador le haya impuesto obligaciones que exceden incluso lo solicitado por Iryo, como que sea el operador español el que tenga que reparar los trenes de su competidor extranjero.

"Hablamos de una apertura completa de los talleres de Renfe a la operadora italiana para el mantenimiento pesado. Renfe traslada su respeto absoluto a las medidas del regulador, si bien estas no pueden ni deben transgredir el marco legal actual", defiende la empresa pública dependiente del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible del Gobierno de España.

Renfe advierte de que todo ello ocasionará "problemas operativos graves" e "importantes afectaciones al servicio público y al resto de la operativa" de la compañía, ya que generará una menor capacidad de mantenimiento su propio material rodante, obligando a sacar de los talleres los trenes de Renfe para que entre material de otros operadores.

"Este hecho reducirá los trenes en circulación y provocará ajustes operativos, con especial impacto en la alta velocidad Madrid-Barcelona (por la menor disponibilidad de los trenes S103); en el Eje Atlántico, Huelva y País Vasco (trenes S120 y S121); y en los servicios Avant, especialmente entre Valladolid-Madrid, el de mayor volumen de España", alerta.

Además, teme que cause un impacto económico estimado en más de 60 millones de euros anuales, por la caída de ingresos y los desajustes operativos derivados de la reducción de la oferta de trenes.

LES INSTA A ARREGLARLOS EN SUS PAÍSES

Por otra parte, recuerda que tanto Iryo como Ouigo han tenido tiempo "suficiente" desde la liberalización iniciada en 2021 para construir sus propios talleres, como así ha hecho otra filial italiana del dueño de Iryo en Francia, donde ha invertido 80 millones de euros en talleres para su operativa en ese país.

En caso contrario, Renfe insta a los dos operadores a llevar sus trenes a sus propios países (Francia en el caso de Ouigo e Italia en el de Iryo) para mantenerlos, evitando así que usen los españoles, en los que precisamente Renfe ha anunciado recientemente un plan de 1.000 millones de euros públicos para mantener sus trenes.

"ATROPELLO A RENFE"

La resolución se centra en la Base de Mantenimiento Integral de La Sagra (Toledo), cuyas instalaciones Renfe asegura que "están al límite de su capacidad, sin margen para imprevistos o trabajos adicionales". En concreto, Iryo pedía, en su solicitud y como medida cautelar, el acceso a un foso en La Sagra en autoprestación para llevar a cabo el mantenimiento de sus trenes.

Sin embargo, la CNMC desestimó esa petición concreta, pero, a cambio, impuso otras medidas más amplias que no fueron ofrecidas ni negociadas con Iryo: acceso global a La Sagra para desmontaje y montaje de bogies, uso de instalaciones y equipamientos, obligación para Renfe de reparar esos bogies (o permitir su autoprestación) y fijación de condiciones económicas y de plazo.

Renfe cree que la CNMC equipara intervenciones en función de su duración en taller, ignorando su contenido técnico (mantenimiento ligero o pesado), que puede reducir la disponibilidad de recursos críticos y afectan a la programación del mantenimiento, con impacto directo en la disponibilidad de trenes.

"Renfe usará todos los medios a su alcance para impedir este atropello que compromete su operativa diaria, su sostenibilidad económica y que tendría un impacto directo en los viajeros y en los servicios ofrecidos por Renfe. Renfe quiere lanzar un mensaje de tranquilidad a sus usuarios, pues no está previsto en el corto plazo una afección al servicio", concluye.

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