Archivo - El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega - -/Iranian Presidency/Dpa - Archivo
MADRID 24 Jun. (EUROPA PRESS) -
El Gobierno descarta por ahora nombrar nuevo embajador en Nicaragua, donde la representación se mantiene a nivel de encargado de negocios tras la expulsión del anterior jefe de misión por Managua, y solo mantiene "mínimos contactos" con el régimen de Daniel Ortega.
Así se desprende de la respuesta que el Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación le ha dado al diputado de UPN Alberto Catalán, quien se había interesado por conocer si se estaban manteniendo contactos con el Gobierno del "dictador Daniel Ortega para la vuelta del embajador de Nicaragua a España".
En su respuesta, a la que ha tenido acceso Europa Press, el Gobierno reconoce que "las relaciones bilaterales entre Nicaragua y España atraviesan un momento de especial dificultad desde el pasado 25 de enero".
Entonces, según recuerda Exteriores, "las autoridades nicaragüenses expulsaron al embajador de España en Managua y a la segunda jefatura de la Embajada, formulando contra ellos alegaciones inaceptables de injerencia en asuntos internos y dándoles un plazo de 24 horas para abandonar el país" y adoptando "una medida similar" contra cinco cooperantes.
El Gobierno español, "aplicando el principio de reciprocidad", procedió a su vez a la expulsión del embajador de Nicaragua en España y de otro funcionario diplomático acreditado en la misión nicaragüense en Madrid, añade la respuesta escrita.
Desde entonces, la presencia en Nicaragua "se ha mantenido a nivel de encargado de negocios, con la idea de mantener los mínimos contactos necesarios con las autoridades nicaragüenses, así como de atender los asuntos consulares".
Así, Exteriores esgrime que a pesar del "momento delicado" en la relación con Nicaragua, "España no ha dejado de mantener abiertos determinados canales de comunicación, en gran parte para proteger los intereses de los españoles residentes en dicho país, que en estos momentos son mayoritariamente empresarios o cooperantes", sin que se mencione por ahora la intención de elevar a nivel de embajador la representación diplomática.
Además, el Gobierno deja claro en su respuesta que se ha mostrado "particularmente crítico hacia la derivada autoritaria del régimen Ortega-Murillo y ha condenado sistemáticamente las violaciones de Derechos Humanos y la persecución política a opositores, periodistas y otros actores de la sociedad civil".
En este sentido, reivindica que "España lidera la activación del régimen de sanciones en la Unión Europea y apoya a aquellos nicaragüenses que han sido despojados de su nacionalidad nicaragüense concediéndoles la nacionalidad española por carta de naturaleza".
Junto a ello, "se ha desarrollado un programa de reasentamiento con ACNUR que proporciona residencia y permiso de trabajo en España a refugiados nicaragüenses radicados en distintos países centroamericanos", precisa.