Publicado 28/05/2026 13:28

La víctima de Rafa Mir relata dos agresiones sexuales: "Me pongo a llorar, me cuesta respirar, le digo que pare"

El futbolista Rafa Mir en la Audiencia Provincial de Valencia, a 28 de mayo de 2026, en Valencia, Comunidad Valenciana (España). El juicio penal analiza los hechos ocurridos en agosto de 2024 tras una denuncia por agresión sexual y lesiones interpuesta po
El futbolista Rafa Mir en la Audiencia Provincial de Valencia, a 28 de mayo de 2026, en Valencia, Comunidad Valenciana (España). El juicio penal analiza los hechos ocurridos en agosto de 2024 tras una denuncia por agresión sexual y lesiones interpuesta po - Jorge Gil - Europa Press

VALENCIA 28 May. (EUROPA PRESS) -

La víctima de Rafa Mir, una joven a la que presuntamente el futbolista violó la noche del 31 de agosto de 2024 en su chalé de Bétera (Valencia), ha narrado este jueves ante la Audiencia de Valencia la doble agresión sexual con penetración que sufrió por parte del jugador, a quien acusa de introducirle los dedos en la vagina en la piscina y posteriormente en el baño de la vivienda, y que en ese momento se puso "a llorar"; le costaba "respirar", tenía "miedo" y le pidió que parara, pero no lo hizo.

Así lo ha declarado durante la primera sesión del juicio que se sigue en la Sección Cuarta contra Mir por esta doble presunta agresión sexual y lesiones, por la que la Fiscalía pide para el actual delantero del Elche una pena de 10 años y medio de prisión. El deportista ha negado las acusaciones y ha afirmado que las relaciones con las dos chicas fueron consentidas: "La noche fluyó así".

En la causa también figura como acusado un compañero de Mir, el también futbolista Pablo Jara, para el que la Fiscalía pide tres años de prisión y el pago de una multa por presuntamente agredir sexualmente a una segunda joven, de 25 años, a la que hizo tocamientos en la piscina pese a la negativa de ella. En las conclusiones definitivas le piden también un año de cárcel por un delito contra la integridad moral.

La chica, que ha declarado detrás de un parabán, ha contado que conocieron a los futbolistas en un reservado de una discoteca de València y que ya allí se besaron. Pero que no se lo contó a su amiga. En el taxi, mientras Mir le ponía la mano en su rodilla por detrás vio cómo le pasaba el brazo a su amiga. "Me parecía incómodo que tonteara con las dos y en un semáforo pedí al taxista que parara y me senté delante", ha recordado.

Al entrar en la casa ella se quedó en una silla de la piscina con los otros dos amigos y al ver que no estaban Mir y su amiga supuso que estaban "haciendo algo". A los diez minutos salió el jugador y él la cogió "como un bebé" y la tiró vestida a la piscina, aunque le pidió que no, que tenía frío. "Me impidió salir del agua, no me soltaba, estaba pegado a mí, le dije que me quería ir, pero me cogió la cara, me besó, me tocó todo el cuerpo y me metió los dedos en la vagina", ha contado.

La chica, de 21 años entonces, ha relatado que consiguió zafarse y salió de la casa a esperar a que su padre la recogiera. Pero se dio cuenta de que no llevaba el bolso y volvió a entrar. Entonces, ha continuado, Mir "me coge del brazo, me lleva hasta un baño, cierra el pestillo y me empieza a hacer lo mismo que en la piscina; me altero, me pongo a llorar, me cuesta respirar, le digo que pare, que me deje, tenía miedo, volvió a besarme y a meterme los dedos, estaba inmovilizada". Su amiga empezó a llamar a la puerta preguntando "por qué estábamos allí, no podía ni contestarla, cuando salí tenía un ataque de ansiedad y me fui" hacia la salida de la casa. Su amiga, enrollada en una toalla, la siguió.

"Entonces Jara empujó a mi amiga, nos echó en cara que estábamos montando un escándalo, nos llamó "niñatas" y le dio un puñetazo y le quitó la toalla a mi amiga, y la dejó desnuda en la calle --solo con un tanga-- y nos tiró nuestras cosas por la valla". Vieron a un vecino y le pidió que llamara a su padre y él dijo que llamaría a la policía. Ha afirmado que le contó lo que le había hecho Mir a una agente. "El resto se estaban riendo de nosotras".

RELACIONES CONSENTIDAS

Su amiga ha coincidido en que mantuvo relaciones consentidas al llegar a casa con Mir y luego estuvieron los cinco en la piscina. Después de que salieran su amiga y el jugador, Jara empezó a tocarle "el pecho y la vagina por encima, yo le apartaba, le decía que parara. Y él se reía", ha contado la chica, que ha declarado también detrás de un bombo. Ha afirmado que a los policías sí que les contó que Jara le había "pegado y manoseado", pero que los agentes "trataron de quitarle leña al asunto".

Por contra, Mir, que ha declarado en último lugar y ha respondido solo a preguntas de su abogado, ha negado las violaciones: "Todo fue consentido". "Cuando me llamó la Guardia Civil me quedé de piedra, blanco, no había pasado nada de lo que había en la denuncia", ha mantenido, al tiempo que ha apuntado que durante la noche hubo "disputas" por "celos" entre las dos amigas y que le sorprendió también que denunciaran por agresión sexual a su amigo.

Según su relato, ya empezó a "tontear" en la discoteca con la víctima, se besaron y hubo un primer encuentro en el que le introdujo los dedos en la vagina. En el taxi de camino a su casa, se besó con la otra chica, por lo que la primera se enfadó y se sentó delante. Llegaron a su casa a las 8.20 y mantuvo relaciones sexuales consentidas con la segunda y salieron juntos a la piscina, donde estaba la otra chica. "Le dije que no se enfadara que son cosas de la noche, que la que me gustaba era ella, la cojo del brazo, la tiro a la piscina de forma cariñosa, jugando y besándonos y como el agua está fría decidimos salir", ha afirmado. Ya en el baño, asegura que ella le tocó "por encima" y que él le volvió a introducir los dedos en la vagina.

Luego hubo una "fuerte discursión" entre las dos amigas y les pidió que entraran porque "estaban montando mucho ruido" y que trató de tranquilizarlas dándoles agua. Ha reconocido que dio un nombre falso a los agentes porque "le sabía mal" dar el verdadero de su amigo, y que llamó a su asesor y luego le llamó un directivo del Valencia CF porque no quería que la situación trascendiera. Más tarde consiguió el teléfono de la chica que denunció a Jara para tratar de que no denunciara. "En ningún momento pensé en una a mí". Jara ha confirmado la versión del Mir al igual que el tercer amigo, que grabó dos vídeos y que ahora ha presentado las defensas.

El padre de la víctima ha señalado que cuando recogió a su hija un policía le dijo "que no se preocupara, que aquí no había pasado nada, que solo le habían pegado a la amiga de su hija". Los agentes le dijeron que las cogiera y se las llevara. "Como echándonos", dijo.

Por su parte, los agentes de la Policía Local que se entrevistaron con la víctima de Mir han declarado que ella les dijo que no había entrado coaccionada al baño y que las relaciones fueron consentidas, pero que en un momento se sintió "incómoda" y que le pidió que parara y él sí lo hizo. La mujer Policía Local ha afirmado que en ningún momento se entrevistó a solas con la víctima.

IDENTIDAD FALSA

Asimismo, han confirmado que Mir les dio una identidad falsa del agresor de la otra chica y que entraron en la casa a localizarlo pero el futbolista no lo encontró y ellos no lo buscaron. "Era una casa en la que había muchas cosas de valor", señaló uno. "No era mi casa", ha respondido otro. Y han señalado que no apreciaron una lesión. Todo ellos han asegurado que desconocía quién era Rafa Mir y que solo se enteraron en días posteriores por la prensa.

En cambio, los vigilantes de Seguridad Privada sí que han afirmado que sabían quién era Mir y que vieron a "una chica con el labio sangrando" y otra con "un ataque de ansiedad" y que sí que vio a la víctima de Mir "más dispuesta a hablar" con la agente mujer de la Policía Local, aunque no recuerda qué se dijeron. La Guardia Civil que tomó declaración a la víctima de Mir ha afirmado que su relato no ha cambiado.

La Fiscal, en su turno de conclusiones, ha recalcado que las versiones de las denunciantes han sido "perseverantes, constantes y coherentes desde el primer momento", ha cuestionado la actuación de la policía local y señala que los acusados y su amigo, que se conocen desde la infancia, tratan de protegerse con sus declaraciones. Por contra, las defensas del futbolista han mantenido su petición de libre absolución porque "no hay prueba de cargo" y en el relato de las denunciantes "reina la confusión y es un cúmulo de contradicciones".

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