June 3, 2026, Liege, Aarhus, Belgium: YOANE WISSA from DR Congo looks on during UEFA International Friendly: DR Congo and Denmark. - Europa Press/Contacto/Ulrik Pedersen
MADRID 8 Jun. (EUROPA PRESS) -
La selección de la República Democrática del Congo vuelve a disputar un Mundial 52 años después de su última participación como premio a una transformación basada en la disciplina, el rigor y la fortaleza del colectivo, ahora con el reto en Estados Unidos, México y Canadá de anotar su primer gol en una Copa del Mundo.
Como todos los combinados africanos, RD del Congo será un equipo difícil de batir en el aspecto físico, aunque también es habitual la anarquía táctica en los equipos de este continente. Fue en Alemania 1974 cuando, bajo el nombre de Zaire, jugó su primer y único Mundial hasta la fecha.
Entonces, sacó el billete mundialista al quedar primero en el grupo final de clasificación por delante de Zambia y Marruecos, y en el torneo no estuvo a la altura, aunque la exigencia fue muy alta. En su grupo perdió ante Escocia (0-2), Yugoslavia (9-0) y Brasil (0-3), con 14 goles en contra y ninguno a favor. Aunque su participación fue histórica porque fue la primera selección subsahariana en jugar un Mundial.
Ahora, el país volverá a disfrutar de un Mundial, el primero con el nombre RD del Congo, gracias a la gestión desde el banquillo de Sébastien Desabre. Ahora, el combinado africano tiene identidad y ha dejado atrás años de zozobra, lo que se corrobora en el torneo continental, en el que en 2023 firmó su mejor resultado con un cuarto puesto, mientras que en la última edición llegó a octavos de final.
El combinado congoleño sueña con poder pasar a los cruces como uno de los mejores terceros, pero el Grupo K parece exigente con Portugal, Colombia y Uzbekistán, que será su gran rival por ese objetivo. Primero, lograr una primera victoria que nunca ha llegado.
En su grupo de clasificación, solo se vio superada por Senegal y firmó 22 puntos en 10 jornadas, con 7 victorias, 1 empate y 2 derrotas. Después, después dejaron atrás a dos históricos como Camerún y Nigeria para poder jugar la repesca, en la que avanzaron hasta la fase final del Mundial ganando a Jamaica con un gol en la prórroga del jugador del Burnley Axel Tuanzebe.
Y es que ninguno de los jugadores de la convocatoria es de algún equipo local. Su mayor estrella es Yoane Wissa, del Newcastle, y destacan otros como el capitán Chancel Mbemba, del Lille; Aaron Wan-Bissaka, del West Ham, o el delantero del Real Betis Cedric Bakambu.
SÉBASTIEN DESABRE, UN TROTAMUNDOS DISPUESTO A ALEGRAR A TODO UN PAÍS
El técnico francés, de 49 años, entrena desde el año 2006 y desde entonces ha dirigido a 14 combinados, con experiencias en equipos de Costa de Marfil, Camerún, Túnez, Argelia, Egipto y Marruecos, y con una aventura previa a esta al mando de una selección. Fue la de Uganda, entre 2017 y 2019, clasificándose a la Copa África.
Después, en 2022, se convirtió en el seleccionador de la República Democrática del Congo, reemplazando al destituido Héctor Cúper, que no logró clasificar al combinado africano al Mundial de Catar en 2022. Le ha tocado lidiar, incluso, con un brote de ébola que, sin embargo, no afectó a la concentración, ya que los jugadores no pasaron por el país y llegaron desde Europa.
WISSA, EL DELANTERO QUE COSTÓ 70 MILLONES Y COMENZÓ EN EL RUGBY
Wissa nació en Francia, pero decidió representar a sus raíces congoleñas de familiares pasados. Ya es un icono en el país y una de las razones para que RD del Congo crea y se ilusione con hacer un buen papel en el Mundial, gracias a sus goles, ya que ha convertido con los 'Leopardos' 8 goles en 37 partidos desde su debut en 2020.
El delantero completó una gran etapa en el Brentford, marcando 49 dianas en 149 partidos en cuatro temporadas, un rendimiento que no pasó desapercibido para el Newcastle, que lo fichó el verano pasado por 70 millones. Pero las lesiones provocaron que el último curso no fuera lo regular que se esperaba, aunque ha terminado siendo un buen recambio para las 'Urracas'.
Su historia no es muy convencional, ya que su inicios con el deporte no tuvieron nada que ver con el fútbol, porque jugó al rugby hasta los 15 años. Otro episodio importante en su vida fue un ataque con ácido en su casa, cuando una mujer intentó secuestrar a su hija y él la defendió y tuvo que someterse a una cirugía en los ojos.